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Los Buitres son aves de rapiña cuyo hábitat se extiende por todo el mundo: se encuentran tanto en América del Norte y Sur, como en Asia, África y Europa (la Antártida y Oceanía son la única excepción).....
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Buitres
Zoología curiosa
Los buitres son aves de rapiña cuyo hábitat se extiende por todo el mundo: se encuentran tanto en América del Norte y Sur, como en Asia, África y Europa (la Antártida y Oceanía son la única excepción). Los buitres se dividen en dos categorías: los Accipítridos o del Viejo Mundo y los Catártidos o del Nuevo Mundo. A la familia de los buitres del Viejo Mundo pertenecen también las águilas y los azores. Los del Nuevo Mundo comparten genealogía con los cóndores.
Más allá de las diferencias específicas de cada especie y subespecie (que enseguida veremos) todos ellos comparten las siguientes características: estas fantásticas aves son por lo general de gran envergadura pudiendo alcanzar los 3 metros, y hasta 8 kilos de peso. Tiene cabeza y cuello pelados, garras cortas y romas (no las necesitan para cazar), y un sentido de la visión extremadamente agudo: localizan su alimento por la vista y no por el olfato, que en el caso de los buitres del Viejo Mundo es casi inexistente. Los catártidos poseen grandes cavidades olfativas pero aún así su sentido del olfato está escasamente desarrollado. Por lo general todos habitan en sitios montañosos, riscos y cuevas, donde construyen sus nidos protegiéndolos del viento. Normalmente depositan un único huevo que empollan alternativamente macho y hembra. La incubación dura entre 40 y 55 días, dependiendo de la especie y la alimentación de la cría también es realizada entre ambos padres. La cría permanece en el nido hasta los 4 meses de edad aproximadamente, en que empieza a hacer su aprendizaje de vuelo con los padres. Cuando no tienen pareja, son animales gregarios. Generalmente están en grupos, pudiendo incluso cohabitar más de una especie. Los de mayor tamaño son menos sociables y prefieren volar solos en busca de alimento y refugio.
Entre los Accipítridos hay trece especies agrupadas en ocho géneros: Gypohierax, (buitre palmero, buitre de Angola y más), Gypaetus (quebrantahuesos), Necrosyrtes (alimoche sombrío, buitre encapuchado), Torgos (buitre orejudo, buitre torgo), Aegypius (buitre negro), Trigonoceps (buitre cabeciblanco), Sarcogyps (buitre leonado, buitre negro de la India, buitre común, buitre dorsiblanco bengalí y otros), Gyps (buitre moteado, buitre dorsiblanco africano y otros).
Los buitres del Nuevo Mundo son: Vultur gryphus (cóndor andino), Gymnogyps californianus (cóndor de California), Sarcoramphus papa (cóndor real), Cathartes burrovianus (zamuro cabeza amarilla), Cathartes aura (zamuro cabeza roja), Cathartes melambrotus (zamuro grande cabeza amarilla),
Coragyps atratus (zamuro negro).
Su costumbre de alimentarse de animales muertos definitivamente le ha dado al buitre lo que llamaríamos “mala reputación”. Sin embargo, como en tantas cosas, no deja de ser una cuestión cultural. Para muchas antiguas mitologías, el buitre era un animal sagrado. En Egipto era símbolo de protección y su figura estaba asociada a varios dioses y diosas como Mut, dios con figura de buitre, Nejbet, diosa buitre blanca, Naret, que llevaba un tocado con forma de buitre con las alas extendidas, Nerit, mujer con cabeza de buitre. En la mitología etrusca encontramos a Tuchulcha, demonio femenino con nariz de buitre y Karun, guardián de la entrada al inframundo, representado con pico de buitre. En el Tíbet, los budistas utilizaban (y aún lo hacen en ciertos lugares) a los buitres en sus ritos funerarios, ya que los cuerpos de los muertos no son enterrados, sino abandonados en una montaña para que los buitres se alimenten y así liberen al espíritu de la opresión de la carne.
Por otra parte, este hábito alimenticio, paradójicamente, es lo que está llevando a los buitres del Viejo Mundo a su extinción. La población de buitres de lomo blanco, por ejemplo, disminuyó un 99% desde 1992. Esto se debe a un medicamento anti-inflamatorio que se utiliza en el ganado, y que pasa al buitre cuando éste se alimenta de los restos del animal. El diclofenac (que de éste medicamento se trata) provoca en los buitres enfermedades de riñón, lo que los lleva a la muerte. Y esto, a su vez, provoca un extraordinario deterioro de todo el ecosistema habitado por los buitres, ya que desestabiliza su equilibrio. Recientes medidas gubernamentales en distintos países han prohibido el uso del diclofenac y alentado el de otros medicamentos similares que no tienen consecuencias para los buitres, pero el cambio no se produce con la velocidad necesaria, ya que los buitres siguen extinguiéndose. Los buitres del Nuevo Mundo no son afectados por este medicamento porque evolucionaron a partir de otras especies.
En el año 2007 Guinea creó un “santuario” para los buitres, un área protegida para evitar la pérdida de más ejemplares. También hay asociaciones como la Fundación para la Conservación del Buitre Negro (BVCF), con sede en las Islas Baleares, que desde 1986 viene realizando interesantes proyectos de conservación en distintos países europeos. Se puede colaborar con donativos o trabajos voluntarios. También han implementado la curiosa campaña “Apadrina un buitre”, por la cual mediante una contribución a las tareas de conservación, cualquier persona que lo desee puede apadrinar un buitre negro e incluso ponerle un nombre. Como las actividades de las aves son monitoreadas por telemetría, el “padrino” recibirá informes periódicos de las actividades de su “ahijado”. Hay muchas maneras de colaborar en la preservación de esta especie innegablemente majestuosa. Confiamos en que esta pequeña tarea de divulgación sea una de ellas.
Los buitres.
Patricia Rossi
"Mundo curioso.....Mundo sencillo....."