|
Robert Scott nació en Plymouth, un conocido puerto inglés, el 6 de junio de 1868, en el seno de una familia de fuerte tradición marina, a pesar de que su padre era simplemente el dueño de una cervecería...
|
Explorador del Ártico Robert Scott. Biografía.
(El 16 de enero Scott anota en su diario que los expedicionarios se encuentran de mejor ánimo. Sin embargo, la decepción embarga a todos, cuando tras recorrer 14 kilómetros encuentran una tienda con una orgullosa bandera noruega, lo que indica claramente que han perdido la carrera...)
Exploradores de Ártico y la Antártida.
"Grandes Colecciones"
Robert Falcon Scott. Polo Sur. Antártida.
Falcon Scott fue uno de los exploradores de la Antártida más destacados, llegando a dirigir la expedición que llegó en segundo lugar al Polo Sur, siendo adelantado por su colega Amundsen tan solo por unos días.
Scott el marino
Robert Scott nació en Plymouth, un conocido puerto inglés, el 6 de junio de 1868, en el seno de una familia de fuerte tradición marina, a pesar de que su padre era simplemente el dueño de una cervecería. Luego de terminar sus estudios y por consejo de su padre, Scott se enroló en la Royal Navy, donde en pocos años obtuvo varios ascensos, mostrándose como un hombre competente, dedicado y tenaz.
Cumplió funciones como marino en la Flota del Canal de la Mancha, prestando servicio en las principales naves de la mencionada flota. Sin embargo, difícilmente lograra realizarse como marino, debido a la carencia de influencias de su familia. Scott era un hombre ambicioso e inquieto, por lo que su posición en la Royal Navy no lo complacía, lo que provocó su cambio de objetivos.
La misión Discovery y expedición al Polo Sur.
En 1899, la Royal Geografic Society y la Royal Society, rivales en sus expediciones, se unen temporalmente para obtener fondos y realizar una misión que consiguiera conquistar el Polo Sur. Finalmente, gracias a donaciones particulares y a la colaboración del gobierno inglés, los fondos se obtuvieron y comenzó a decidirse la compra de un buque adecuado y la integración del equipo expedicionario, lo que llevó a dificultosas negociaciones entre ambas asociaciones científicas. Finalmente, la responsabilidad de comandar la expedición recayó sobre Robert F. Scott y se compró la nave Discovery, una costosa embarcación construida en madera y que se le considera una verdadera maravilla de la construcción naval de la época.
La partida se produjo en abril de 1901. Uno de los principales inconvenientes con los que se enfrentó la expedición fue la pésima selección de la tripulación, lo que demandó mucho tiempo de retraso en las dos escalas programadas, El Cabo y Nueva Zelanda, donde se produjo el despido o abandono de varios tripulantes, fundamentalmente debido a los problemas de alcohol.
Estos inconvenientes y retrasos hicieron que cuando la expedición llegó a la Antártida, ya se encontraba finalizando el verano austral, lo que hizo que se aplazara hasta el verano siguiente la expedición hacia el polo. La llegada a la Antártida se produjo en una tierra que fue bautizada como Tierra del Rey Eduardo VII. Allí anclaron la nave y construyeron una base. Durante el tiempo en que no pudieron realizar la expedición, se dedicaron a realizar pequeñas excursiones, en las que aprendieron mucho sobre las dificultades extremas a las que se iban a exponer, además de probar los materiales e implementos que utilizarían,
Sin embargo, estas pequeñas expediciones resultaron un verdadero desastre, con pérdida de material y la vida de uno de los expedicionarios, además de graves problemas de salud para varios de los integrantes.
Finalmente, en noviembre se presentan las condiciones adecuadas para iniciar la expedición, que consiste en un sencillo plan de conducir trineos tirados por perros y con una expedición más o menos numerosa hasta el paralelo 80º, momento en que parte de la expedición retornaría.
A las dificultades propias del lugar, se le sumó el problema de las dificultades de alimentación de los perros, hasta que uno de ellos, como consecuencia de la debilidad, cae muerto, lo que provocó que el resto de los animales se abalanzaran sobre él para devorarlo. Para poder proseguir, debieron sacrificar a los animales más débiles y alimentar con su carne al resto de los animales, lo que provocó una profunda depresión en Scott.
Finalmente las dificultades superan a la ambición de los expedicionarios, que deciden volver el 26 de diciembre, cuando se encontraban en el paralelo 82 17’ S, a tan solo 480 millas de distancia del Polo. Sin embargo, esta misión no resultó totalmente fracasada, debido a que lograron llegar más al sur que cualquier otro hombre hasta entonces. El viaje de regreso resultó muy dificultoso, ya que debieron abandonar la mayor parte de sus pertenencias.
Tras el retorno, los problemas de convivencia comenzaron a suscitarse, ya que Scott pretendía que aquellos expedicionarios que notó con más dificultades físicas retornaran en la nave de reaprovisionamiento, ya que la expedición debía quedarse otro invierno debido a que no habían logrado liberarla de los hielos.
Durante todo el verano siguiente, con la ayuda de dos buques de la Royal Navy, intentaron liberar al Discovery. Cuando estaban a punto de abandonar el intento y transferir sus pertenencias a los barcos auxiliares, lentamente el hielo comenzó a abrirse, hasta que el 14 de febrero de 1904 lograron hacerse nuevamente a la mar.
Expedición al Polo Sur
Lejos de desanimarse por el fracaso de su primera expedición y las dificultades de todo tipo a las que debió enfrentarse, cuando llegó a Inglaterra comenzó a organizar una nueva expedición, para lo que contaba con la experiencia necesaria para realizarla.
Se embarca en el “Terranova” el 1 de junio de 1910, con la idea de llegar a la Antártida en la primavera, armar el campamento e iniciar la expedición al comienzo del verano austral. De acuerdo con los planes trazados por Scott, durante la primavera se realizan las expediciones para colocar los campamentos de etapa y reaprovisionamiento, fundamentales para garantizar el retorno.
Durante una de las excursiones, se enteran que Amundsen se encuentra acampado con la finalidad de llegar al Polo Sur, con lo que se desata una carrera por quien sería el primero en llegar a su meta.
El 1 de noviembre inician la expedición. En esta expedición, Scott desechó los perros, optando por ponys de Siberia. Desde el comienzo la expedición sufrió duros percances. Scott tenía previsto realizar unos 40 kilómetros diarios, pero salvo los primeros días, rara vez lograron superar los 30 kilómetros. Uno de los motivos fue las dificultades que tuvieron con los trineos y ellos mismos para desplazarse por la nieve, que debido al derretimiento, hacía que se hundieran permanentemente, dificultando mucho el avance.
El 30 de diciembre, cuando se encontraban en el paralelo 87ºS, parte del equipo retorna, tal como estaba previsto. De aquí en más, las dificultades aumentan, lo que queda claramente expresado en el diario de Scott, en el que se nota claramente que los expedicionarios oscilan permanentemente entre la decepción y el optimismo.
“Sólo quedan 150 kilómetros para llegar al Polo. Si esto sigue así, no lo resistiremos”.
“Quedan 137 kilómetros hasta el Polo que nos resultarán amargamente difíciles”.
“¡Sólo 94 kilómetros! Si no lo alcanzamos, nos quedaremos endemoniadamente cerca”.
“Sólo 70 kilómetros ¡La meta está ante nosotros!”-
“Sólo unos mezquinos 50 kilómetros. ¡Tenemos que llegar cueste lo que cueste!”
El 16 de enero Scott anota en su diario que los expedicionarios se encuentran de mejor ánimo. Sin embargo, la decepción embarga a todos, cuando tras recorrer 14 kilómetros encuentran una tienda con una orgullosa bandera noruega, lo que indica claramente que han perdido la carrera.
“Todo el trabajo, todas las privaciones toda la angustia, ¿para qué? Nada más que por un sueño que ahora se ha derrumbado”.
“Aquí no hay nada que ver. Nada que se diferencie de la atroz monotonía de los últimos días”.
Las anotaciones de Scott son elocuentes. Además, se encuentran en el interior de la tienda con una carta, dejada por Amundsen para consignar su éxito en caso de que no lograra regresar. Scott se ve en la obligación de transportar el mensaje de su vencedor.
El retorno se hace particularmente dificultoso. Durante el camino de regreso los atrapan varias tempestades, donde las temperaturas bajan radicalmente hasta -42ºC y ya se comienzan a sentir los efectos de la debilidad tras una gran cantidad de días en condiciones extremas. Logran alcanzar penosamente el primer puesto de reaprovisionamiento, pero lamentablemente se dan cuenta de que la cantidad de provisiones colocadas en ellas son insuficientes.
El miembro científico de la expedición reparte tabletas de morfina para acelerar la muerte si se presenta la ocasión. Oates, otro de los miembros, sabiendo que la debilidad en la que se encuentra hace que no sea más que una carga para sus compañeros, abandona la tienda en una oportunidad, para perderse voluntariamente.
Los tres expedicionarios restantes, avanzan unos kilómetros más, hasta que no pueden avanzar más. Permanecen 8 días en la tienda, hasta que fallecen. El 12 de noviembre de 1912 encuentran sus restos congelados. Hata el último día de su vida, Scott escribió su diario. Las últimas palabras las dedica a su país y a su esposa:
“No sé si he sido un gran explorador, pero nuestro fin será testimonio de que en nuestra raza aún no han desaparecido ni el espíritu del valor, ni la fuerza para resistir el sufrimiento”.
… y a su esposa:
“Como sabes, yo mismo hube de dominarme para ser un hombre esforzado. Siempre tuve inclinación a la pereza.”
“Cuánto podía contarte de este viaje. Y cuánto mejor fue emprenderlo, en lugar de quedarme sentado en casa, disfrutando de una excesiva comodidad”.
"Afuera, delante de la puerta de la tienda, todo el paisaje, es una terrible ventisca, resistiremos hasta el final, la muerte ya no puede estar demasiado lejos: es una lástima, pero no creo poder seguir escribiendo. Por el amor de Dios, cuidad de nuestras familias".
"Explorador Robert Falcon Scott.Ultima carta."
|
|
MISTERIOS
DEL
MUNDO
Exploradores:
Libros sobre el Ártico y la Antartida

Aquí puedes adquirir libros sobre Explorador Robert Falcon Scott en linea
toda librería
CON SCOTT AL POLO: LA EXPEDICION DEL TERRA NOVA, 1910-1913

Si hubiéramos sobrevivido, habría podido escribir el relato de la audacia, la resistencia y el valor de mis compañeros, y conmover con él a todo el pueblo inglés. Este borrador y nuestros cuerpos sin vida tendrán que contar la historia."
El capitán Robert Falcon Scott escribió estas palabras poco antes de morir, a su regreso del Polo Sur, no lejos de un depot, que habría podido salvarles. Su expedición al Polo (1910-1913) encarnó todas esas cualidades de las que habla, y ha otorgado, tanto al propio Scott como a lols otro cuatro miembros del grupo polar -Evans, Oates, Bowers y Wilson-, la categoría de héroes en los anales de la historia. El triunfo y la tragedia de la expedición constituyen un relato espléndido y revelador del imperialismo británico de comienzos del siglo XX.
LA ULTIMA GRAN AVENTURA: EL SACRIFICIO DEL CAPITAN SCOTT EN LA AN TARTIDA

La última expedición de Scott a la Antártida es una de las grandes historias de aventuras del siglo XX. El 1 de noviembre de 1911, una expedición británica inició el penoso viaje de casi 1.300 kilómetros a través del más frío y alto continente de la tierra hacia el Polo Sur. Cinco hombres sufrieron y superaron unas condiciones increíblemente duras y todo para encontrarse con que los noruegos habían plantado ya su bandera en el polo apenas unas semanas antes.
El capitán Robert Falcon Scott, el teniente Henry Bowers, el suboficial de marina Edgar Evans, el capitán Lawrence Oates y el doctor Edward Wilson murieron en el viaje de regreso, de hambre y congelación, a sólo unos 18 kilómetros de un depósito de provisiones. En noviembre de 1912, un equipo de rescate descubrió sus últimas cartas y sus diarios, que relataban una historia de valentía, sufrimiento y sacrificio que conmocionó al mundo.
En las últimas décadas ha continuado la encarnizada controversia acerca de si Scott fue el último de una serie de grandes exploradores de la época victoriana decididos a descubrir tierras desconocidas o, por el contrario, un inepto cegado por su ambición personal. Dejando los clichés a un lado, Max Jones nos muestra un personaje complejo, producto de las pasiones y obsesiones de una época imperial. También nos muestra, mediante un análisis detallado, el estallido de dolor sin precedentes del pueblo ante la noticia de la muerte de Scott y de sus compañeros.
LA MIRADA DEL EXPLORADOR: RELATOS DE AVENTURAS Y DESCUBRIMIENTOS

Este libro, que presenta los relatos que nos han legado los protagonistas de las expediciones junto con imágenes originales, arroja luz sobre la identidad de aquellos hombres y mujeres, su modo de proceder y, ante todo, las maravillas que encontraron a su paso. Constituyen un grupo heterogéneo de científicos, navegantes ambiciosos, viajeros solitarios o grandes aventureros que, a pesar de sus diferencias en lo que respecta a sus orígenes o formación, tienen un rasgo en común: nos han legado un vívido retrato de lo desconocido.
En estas páginas aparecen personajes como Alexander von Humboldt, George Lyon, John Ross, Robert Peary, Umberto Nobile, Freya Stara, Jacques Cousteau o Buzz Aldrin.
El volumen, que recopila un amplio corpus de dibujos, fotografías y textos de publicaciones periódicas, junto con comentarios de expertos que sitúan en el contexto adecuado cada expedición, y un prólogo de Michael Palin, es una magnífica introducción al mundo que habitamos. Obra rigurosa, dinámica y sorprendente, nos ofrece una visión caleidoscópica de tres siglos de exploración.

Explorador del Ártico Robert Falcon Scott. Biografía. Exploradores de Ártico y la Antártida.
"Grandes Colecciones"
|