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Robert Edwin Peary nació en Cresson, en el estado norteamericano de Pensilvania, el 6 de mayo de 1856. Durante su juventud se trasladó al estado de Maine, donde estudió en Pórtland High School y se graduó en el Bowdoin College...
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Robert Edwin Peary.
Explorador Ártico. Biografía.
(El 6 de abril estableció un campamento al que dio el nombre de Camp Jesup, el cual, según sus cálculos, estaría a cinco millas náuticas del polo norte...)
Exploradores de Ártico y la Antártida.
"Grandes Colecciones"
fines del siglo XIX y principios del siglo XX, se desató una intensa carrera por la exploración de las zonas más desconocidas del planeta en la que intervinieron científicos, aventureros, sociedades geográficas, las armadas de varios países y sus respectivos gobiernos nacionales. Los motivos que provocaron esta carrera son múltiples: la procura de fuertes financiaciones, la búsqueda de fama, el intento de descubrir zonas con riquezas naturales, las reclamaciones territoriales y algunos otros motivos menos claros.
Como es de suponerse, realizar exploraciones en regiones tan inhóspitas con los medios disponibles en aquella época, requería un temple, una tenacidad y una motivación muy especiales, que pocos hombres han tenido a lo largo de la historia. La siguiente es la historia de uno de aquellos hombres, cuya tenacidad, capacidad de ingenio y falta de escrúpulos le llevaran a conseguir muchos de sus objetivos, lograr importantes descubrimientos y convertirse en una de las personalidades más destacadas y controvertidas del mundo de los exploradores de las zonas polares. Una muestra de su tenacidad y capacidad de sacrificio, es que cuando dejó de realizar exploraciones, había perdido ocho dedos de sus pies, como consecuencia del congelamiento.
Primeras viajes y exploraciones de Peary
Robert Edwin Peary nació en Cresson, en el estado norteamericano de Pensilvania, el 6 de mayo de 1856. Durante su juventud se trasladó al estado de Maine, donde estudió en Pórtland High School y se graduó en el Bowdoin College. Poco después decide ingresar en la Marina de los Estados Unidos, ingresando en 1881 al Cuerpo de Ingenieros Civiles. Al servicio de la Marina de los Estados Unidos, comienza sus primeros viajes, participando entre 1884 y 1885 en una expedición topográfica en Nicaragua, cuya finalidad era iniciar los trabajos tendientes a la construcción de un canal interoceánico, proyecto que fuera reemplazado posteriormente por la posibilidad de construir un canal en la zona del istmo de Panamá.
Entre 1886 y 1891, realizó varias expediciones a Groenlandia, donde intentó cruzar el noroeste de la isla (aunque en aquella época se desconocía si Groenlandia era una isla o se encontraba comunicada con alguna masa continental, hecho que nos muestra claramente el grado de desconocimiento que se tenía de las zonas polares). Además de realizar exploraciones en aquella región, parte de esas expediciones las dedicó a estudiar los métodos de supervivencia de los esquimales, entendiendo que eran el medio ideal para mejorar las técnicas de exploración de las regiones polares. Entre 1891 y 1892, pasó trece meses con los esquimales acompañado de un servidor de raza negra, Mathew Henson, quien se convertiría en su más estrecho colaborador y de quien no se separaría durante todo el período que durarían las exploraciones en la zona del Ártico. De hecho, Henson es reconocido en la actualidad también como uno de los exploradores más importantes de las regiones polares.
En 1892, empleando por primera vez trineos tirados por perros, emprende una misión cuya finalidad era atravesar Groenlandia, hecho que consigue tras 76 días de expedición y más de 2.000 kilómetros recorridos. Su llegada al cabo Morris Jesup, en honor a su principal patrocinador, era el punto más al norte descubierto en Groenlandia, descubriendo de esta forma que esta tierra estaba rodeada por todos lados. El resultado de esta misión es la comprobación de que Groenlandia es una isla, hecho que era supuesto por muchos científicos, pero que aún no se había demostrado.
Las expediciones al polo norte
Peary se ha había preparado durante los últimos años para realizar grandes empresas en el Ártico. Para ello, había estudiado las técnicas de supervivencia de los esquimales, como los métodos para construir iglúes, sus abrigos, alimentación, etc., el empleo de trineos y perros de los pioneros del norte del continente americano y, además de las suyas en Groenlandia, recogió las experiencias de otros exploradores polares. Reclutó a algunos esquimales para que fueran parte de su equipo de exploración, los que se encontraban en su medio natural y eran excelentes cazadores.
La principal innovación incorporada por Peary al mundo de las exploraciones polares, consiste en lo que se llama el “método Peary”, que consiste en enviar grupos expedicionarios previos a la partida, encargados de establecer campamentos previos de reaprovisionamiento. Esto, además de establecer puntos seguros donde recalar, evitaba la necesidad de iniciar el viaje con una gran cantidad de aprovisionamiento, lo que en expediciones anteriores había resultado uno de los principales inconvenientes.
Con todo esto, Peary se encontraba preparado para iniciar su principal objetivo y el sueño de su vida: la conquista del polo norte. Pero uno de los principales inconvenientes con los que se tropezó, fue la constatación de que algunos de los hallazgos que declaró fueron descubiertos como falsos, lo que constituyó un verdadero problema para conseguir financiación para su gran empresa.
Sin embargo, en 1905 recibió una donación de $50.000 de George Crocker, dinero que empleó en su siguiente aventura. Se dirigió en su barco, el “Roosevelt”, hacia la isla de Ellesmere desde Groenlandia. Desde el norte de la isla de Ellesmere, empleando los métodos ya conocidos, emprendió su primer intento de conquistar el polo norte. Tras un penoso viaje y habiendo llegado a la latitud 87º 06’ N, el punto más al norte conseguido por alguien, debió emprender el retorno, debido a las enormes dificultades. Una vez de regreso, fue duramente cuestionado, debido a varias incongruencias. Una de ellas es la velocidad a la que se había producido el regreso, lo que significaba más de tres veces la velocidad de ida.
Pese a los cuestionamientos, la National Geografic Society certificó el viaje de Peary y le concedió la Medalla de Oro Hubbard. Sin embargo, ninguna otra sociedad geográfica del mundo le dio el crédito.
Pese a la gran controversia desatada en su entorno, logró conseguir la financiación para una nueva expedición para tratar de llegar al polo. Es así que el 6 de julio de 1908 establece una base en la isla de Ellesmere junto a 23 hombres, con la finalidad de emprender el viaje una vez iniciada la primavera. El 1 de marzo de 1909 se inicia la instalación de los campamentos de escala para la expedición final, regresando el último equipo de apoyo el 1 de abril tras establecer un campamento en el punto 87º 45’ N.
La última etapa de la expedición la emprendió con cinco colaboradores: Matthew Henson y los esquimales Ootah, Egigingwah, Seegloo y Ooqueah. El 6 de abril estableció un campamento al que dio el nombre de Camp Jesup, el cual, según sus cálculos, estaría a cinco millas náuticas del polo norte.
Controversias
Tras el fraude efectuado por Frederick Cook, quien dijo haber llegado al polo un año antes que Peary, los resultados de la expedición de éste fueron recibidas con escepticismo, más teniendo en cuenta que ya antes habían sido puestas en dudas algunas de sus expediciones.
A los argumentos anteriores hay que agregar que la expedición de Peary fue mal documentada. Una de las principales críticas hechas a Peary consiste en que éste no llevó en su expedición a ningún experto en navegación, que certificara las posiciones marcadas por Peary, elemento que se considera crucial a la hora de certificar una expedición. Otro elemento que resulta llamativo, es que Peary dejó de escribir el diario durante su expedición. Parte de él fue escrito tiempo después, poco antes de que fuera publicado.
Además de la controversia sobre si realmente logró llegar al polo, quienes afirman que no lo hizo están divididos entre quienes creen que Peary creyó realmente haber conseguido su meta y quienes afirman que se trató de un fraude. Un siglo después, resulta prácticamente imposible verificar la veracidad de su logro, pero lo que no se puede dudar es que se trató de un gran descubridor que realizó grandes aportes a la geografía, además de mejorar notoriamente las técnicas de exploración. Los Estados Unidos lo consideran un héroe, levantando varios monumentos y bautizando varios barcos con su nombre en su memoria.
Robert Edwin Peary.
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LA CONQUISTA DEL POLO NORTE

Desde comienzos del siglo xix, el Polo Norte encendió la imaginación y avivó el deseo de exploración y conquista de numerosos aventureros, científicos, expedicionarios o simples lunáticos, que sin duda veían en aquel lugar geográfico algo más que «un punto sin extensión, magnitud o grosor alrededor del cual gira el eje terrestre». Se rumoreaba que aquellos inaccesibles parajes escondían una misteriosa isla de basalto; otros sostenían la existencia de un inmenso mar cálido, y fueron muchos los que arriesgaron la vida con tal de acercarse a los ansiados 90º de latitud norte.
En esta trepidante y absorbente crónica, seguimos los pasos de exploradores como John Franklin, Elisha Kent Kane, Fridtjof Nansen o Robert Edwin Peary, quien supuestamente fue el primer ser humano que pisó el polo en abril de 1909. En estas arriesgadas travesías, más de un jefe expedicionario desapareció para siempre con toda su tripulación en aquellas desoladas regiones; otros sobrevivieron a duras penas al escorbuto, a la congelación de manos y pies, a temperaturas de casi 70º bajo cero, a los mares helados y a sus propios delirios de grandeza. Basándose en el vívido testimonio de los diarios de a bordo, en los relatos periodísticos de la época y en una exhaustiva documentación, Fergus Fleming reconstruye en estas páginas una de las últimas epopeyas de la humanidad, en la que se mezclan rivalidades internacionales, afán de aventuras y el heroísmo más desinteresado.
LA MIRADA DEL EXPLORADOR: RELATOS DE AVENTURAS Y DESCUBRIMIENTOS
Este libro, que presenta los relatos que nos han legado los protagonistas de las expediciones junto con imágenes originales, arroja luz sobre la identidad de aquellos hombres y mujeres, su modo de proceder y, ante todo, las maravillas que encontraron a su paso. Constituyen un grupo heterogéneo de científicos, navegantes ambiciosos, viajeros solitarios o grandes aventureros que, a pesar de sus diferencias en lo que respecta a sus orígenes o formación, tienen un rasgo en común: nos han legado un vívido retrato de lo desconocido.
En estas páginas aparecen personajes como Alexander von Humboldt, George Lyon, John Ross, Robert Peary, Umberto Nobile, Freya Stara, Jacques Cousteau o Buzz Aldrin.
El volumen, que recopila un amplio corpus de dibujos, fotografías y textos de publicaciones periódicas, junto con comentarios de expertos que sitúan en el contexto adecuado cada expedición, y un prólogo de Michael Palin, es una magnífica introducción al mundo que habitamos. Obra rigurosa, dinámica y sorprendente, nos ofrece una visión caleidoscópica de tres siglos de exploración.

Robert Edwin Peary.
Explorador Ártico. Biografía. Exploradores de Ártico y la Antártida
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