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Tras la increíble hazaña de la travesía en canoa desde Jamaica a La Española por parte de Diego Méndez y Bartolomé Fieschi (dos de sus más fieles seguidores), trataron de convencer al gobernador Ovando para....
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El final. Viajes de Colón.
Cristóbal Colón y sus famosos viajes. Biografía.
"Grandes Colecciones"
la increíble hazaña de la travesía en canoa desde Jamaica a La Española por parte de Diego Méndez y Bartolomé Fieschi (dos de sus más fieles seguidores), trataron de convencer al gobernador Ovando para que enviara una nave al rescate de los náufragos. Pero éste, temeroso de que Colón solicitara ser restituido en su cargo, prefirió dejarlo en Jamaica, y a pesar de tener un par de barcos anclados en el puerto de Santo Domingo, nada hizo por el rescate.
Mientras tanto, la situación en Jamaica era difícil, ya que se encontraban faltos de comida. El dos de enero de 1504, aproximadamente la mitad de la tripulación se subleva al mando de Colón, y planean saquear algunos poblados indígenas, capturar algunos nativos para que les sirvieran de remeros y partir con rumbo a La Española. Pero sus intentos fracasaron, así que se dispersaron.
Mientras tanto, el grupo leal padecía las penurias del hambre. Sin embargo, el buen trato con los nativos fue determinante, y por fin, lograron que los mismos le proveyeran la comida necesaria. Colón intentó un diálogo con los marinos rebeldes, que resultó infructuoso, terminando en un ataque de los sublevados a la villa donde se encontraba Colón. Fue una verdadera batalla campal, donde los amotinados intentaron hacerse de los restos de las embarcaciones, pero fueron finalmente vencidos y hechos prisioneros. Salvo los cabecillas, los hermanos Porras, todos fueron perdonados.
A fines de marzo, una carabela fletada por Ovando se acerca a la costa de Jamaica, pero tiene la orden expresa del Gobernador de no rescatar a nadie. Su misión consistía en averiguar el estado de Colón y qué era lo que estaba haciendo, con la finalidad de informarlo. Una muy menguada provisión de alimentos les fue descargada, pero lo mejor que recibieron de la nave, fue el mensaje de Méndez, el que estaba en Santo Domingo tratando de fletar una nave para ir a su rescate.
Finalmente, a fines de junio de 1504, una pequeña carabela en estado ruinoso pudo llegar a la costa de Jamaica, donde fueron embarcados los náufragos. La travesía de regreso a La Española fue muy dura, dada las condiciones de la nave, lo que incluso los hizo temer lo peor. Una vez en Santo Domingo, fletó otra nave, también en malas condiciones, aunque no tanto como la primera, y el 22 de septiembre emprendió su regreso a España. También esta travesía oceánica resultó extremadamente dificultosa. Tardaron 56 días en llegar a España.
Una vez en España, esperó con impaciencia ser citado por la Corte, con la finalidad de informar de su cuarto viaje, pero Isabel la Católica se encontraba muy enferma (enfermedad que a la postre la llevaría a la muerte el 26 de noviembre de 1504) y nunca tuvo una buena relación con el rey Fernando, quien tenía un mal concepto de Colón. La reina Isabel había sido la gran protectora de Colón, lo había liberado de su condena tras el tercer viaje y le había restituido privilegios. Con ella, moría toda esperanza de Colón de obtener el reconocimiento de sus derechos.
Sin embargo el rey Fernando no fue despiadado, invitó a Colón a la corte en mayo de 1505 y le hizo varias ofertas, que incluyeron cargos oficiales y rentas acordes con los mismos. Colón rechazó todas las ofertas, ya que sus metas eran mucho más altas, por lo que se jugó a todo o nada.
Contrariamente al mito, Colón no sufrió miseria, ya que trajo de España una buena cantidad de oro que había obtenido en sus viajes anteriores. Además, el agente que había enviado a cobrar la deuda que Bobadilla había contraído con él, había logrado sobrevivir al huracán de 1502.
De allí en más, su salud comenzó a empeorar. El 19 de mayo de 1506 redactó su testamento ante el escribano de la Corte, Pedro de Inoxedo, para morir rodeado de sus hijos, hermanos y algunos de sus fieles marinos, como Diego Méndez y Bartolomé Fieschi. “Yo constituí a mi caro hijo don Diego por mi heredero de todos mis bienes e ofiçios que tengo de juro y heredad, de que hize en el mayorazgo, y non aviendo el hijo heredero varón, que herede mi hijo don Fernando por la mesma guisa, e non aviendo el hijo varón heredero, que herede don Bartolomé mi hermano por la misma guisa; e por la misma guisa si no tuviere hijo heredero varón, que herede otro mi hermano; que se entienda ansí de uno a otro el pariente más llegado a mi linia, y esto sea para siempre. E non herede mujer, salvo si non faltase non se fallar hombre; e si esto acaesçiese, sea la muger más allegada a mi linia” reza parte de su testamento.
Su muerte y funeral fueron muy sencillos, sin grandes autoridades civiles ni eclesiásticas. Su cuerpo fue sometido al tratamiento de la excarnación, consistente en retirar toda la carne de los huesos. Sus restos fueron sepultados en Valladolid, aunque posteriormente su cuerpo fue exhumado y llevado al Monasterio de la Cartuja, en Sevilla. Posteriormente, en el año 1542, sus restos fueron trasladados por su hijo Diego a Santo Domingo. Tras la invasión francesa a la isla en 1795, sus restos fueron llevados a Cuba, y tras la independencia de esta isla, fueron llevados sus restos a España en 1898, donde descansan ahora en la catedral de Sevilla.
La gran controversia desatada sobre cuál es la última morada del Almirante (la República Dominicana reclama que sus restos se encuentran en ese país), se zanjó con un estudio de ADN que reveló que los restos sepultados en Sevilla son los de Colón.
Si bien repartió algunos bienes entre sus descendientes, su gran herencia es el descubrimiento del Nuevo Mundo, merced a su gran perseverancia y sus grandes dotes de marino. Sin dudas, ningún título le hace mejor honor: Almirante de la Mar Océano.
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LA CAIDA DE CRISTOBAL COLON: EL JUICIO DE BOBADILLA
De Cristóbal Colón se conocen muchos documentos, todos ellos favorables a su persona y obra, pues fueron escritos por él mismo o por sus amigos y allegados. Ahora, por primera vez, suena una voz diferente: se trata de la pesquisa que en 1500 le hizo el comendador Francisco de Bobadilla y que significó su destitución como virrey y gobernador de las Indias. Es un documento excepcional que nos muestra la cara oculta del almirante. La probanza, en la que declararon veintidós testigos, entre ellos fray Ramón Pané, ofrece a la historiografía una perspectiva absolutamente renovadora para estudiar los inicios de la colonización en el Nuevo Mundo y los primeros pasos del gobierno de Colón y sus hermanos.
LOS CUATRO VIAJES DEL ALMIRANTE Y SU TESTAMENTO
Los viajes que Cristóbal Colón registra fielmente en su diario de a bordo son su documento de primer orden. Las condiciones extremas en las que se realizaban las interminables travesías hablan de la valentía y del espíritu emprendedor de unos hombres que plantan cara a lo desconocido y a todo tipo de penalidades. La sobria constatación del día a día salida adel puño y letra del Almirante perfila razas y tierras exóticas, animales fabulosos e idiomas nuevos, pero también nos habla del gran marino y de la gran hazaña que supuso el descubrimiento de América. El testamento es un buen reflejo de la dimensión humana del genovés.

De serie:
Cristobal Colón y sus famosos viajes. Biografía. El final.
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